Constanza Moreno: “Me he encontrado con un equipo que tiene mucho orgullo por el trabajo que realiza”
Hablamos con Constanza Moreno, nueva directora de Educación y Comunidades del Centro Interactivo de los Conocimientos, para conocer más sobre su visión de la dirección que encabeza, donde ahonda en el trabajo con comunidades y la Escuela de Mediación.
Lunes 19 de agosto de 2024.- Constanza Moreno asumió como directora de Educación y Comunidades del Centro Interactivo de los Conocimientos hace tan solo unas semanas, pero ya tiene muy clara su motivación en este nuevo cargo: “Este fue uno de los primeros espacios en implementar una mediación en que, más que transmitir conocimientos, se acompaña, se invita a una apropiación de los conocimientos de manera individual y también colectiva; y esa idea me entusiasma mucho”, comenta.
Es licenciada en Estética en la Pontificia Universidad Católica de Chile, minor en Historia Moderna y Contemporánea y magister en Gestión Cultural en la Universidad Complutense de Madrid. Además, hizo diplomados en Cooperación Internacional para el Desarrollo y otro de Mediación Cultural.
Su experiencia laboral es amplia y diversa, aunque su camino ha estado marcado por las instituciones públicas o con vocación pública. Fue parte del Consejo Nacional de la Cultura y las Artes, Centro Cultural de España, Balmaceda Arte Joven, Palacio Pereira, Subsecretaría de Patrimonio, Fundación Mustakis y Centro Gabriela Mistral (GAM), donde fue jefa de Vinculación y Mediación hasta antes de incorporarse a nuestro equipo.
Hablamos con Constanza para conocer más sobre su visión de la dirección que encabeza, como por ejemplo el trabajo con comunidades y con la Escuela de Mediación.
¿Cómo veías al MIM desde afuera?
-El MIM siempre fue un referente en el sector cultural, en estos casi 25 años ha desempeñado un papel fundamental en la cultura, la educación y divulgación científica en Chile. No solo fue un espacio innovador en su momento, por la infraestructura que significó, por su propuesta de contenidos, por el territorio donde fue ubicado; sino que también se ha ido adaptando a los cambios, a las distintas necesidades y comunidades.
Yo siento, ahora que estoy acá, que el MIM ha envejecido muy bien, como se dice. Es un espacio cultural que es muy valorado por su rol democratizador del acceso a la cultura y a la ciencia, y cruce con otros conocimientos a través de la curiosidad, de la observación, de la exploración, y siempre promoviendo la creatividad y capacidad de asombro; o estas asociaciones entre conocimientos que a veces parecieran ser más bien improbables.
¿Cómo han sido estos primeros días aquí?
-Ha ido creciendo a una velocidad impresionante, los primeros días fueron más bien tranquilos, tuve que adecuarme al espacio, conocer gente, aunque aún me faltan muchas por conocer, sobre todo de las otras áreas. Pero estoy en un “modo esponja”, absorbiendo muchísima información y muy motivada y entretenida. Pero con muchos proyectos y por lo mismo intentando priorizar.
Las dinámicas generales con las que se trabaja son similares a las que tenía en el GAM, en el sentido de ser una fundación privada asociada al ministerio, con quienes tenemos compromisos; o la misma mediación; son todos temas que manejo; pero sí me falta conocer más los procedimientos internos, que son particulares de cada institución.
¿Qué fortalezas ves en la dirección de Educación?
-Es un poco apresurado responder porque aún me falta mucho para terminar de conocer y profundizar todo lo que hace esta área, que es un montón. Pero te pudo decir que me he encontrado con un gran equipo profesional, que siento que tiene mucho orgullo por el trabajo que realiza. También es un área que trabaja a toda máquina y que tiene la enorme responsabilidad de ser la cara visible del Centro Interactivo de los Conocimientos y del trabajo de las personas, que creo que debiese ser siempre nuestro enfoque principal.
También hay personas que tienen mucho conocimiento de la institución que aportan mucho con su mirada y con los distintos enfoques que se han tenido en distintas épocas, pero también gente nueva que trae aire fresco, experiencias de otros lugares y nuevas dinámicas y creo que eso vamos a tener que saber hacerlo confluir y potenciarlo.
¿Cuáles son los objetivos para el área que hoy tienes a cargo?
-Hemos tenido distintas conversaciones con la dirección ejecutiva, pero aún es todo preliminar, hay que seguir conversando, imaginando y proyectando el área, pero creo que de todas maneras es un momento muy propicio para reflexionar y afinar todo lo que se puede hacer. Creo que los 25 años que vamos a celebrar el próximo año es un pie forzado para hacer esa reflexión y que no solo se pueda revisar el proyecto actual, sino que también a futuro.
A mí me gustaría darle una mirada donde estén las distintas comunidades, trabajar pensando no solo en un tipo de beneficiarios, sino que, en una diversidad individual y colectiva, y potenciarlo en torno al museo. Eso ha sido una línea estratégica que se me ha entregado y que coincido, creo que es un buen momento a propósito de los programas estratégicos de la dirección de Contenidos, potenciar las comunidades en sus distintas dimensiones.
También me interesa mucho la idea de potenciar la participación ciudadana, de tomarse los espacios públicos, en este caso el parque; de aportar al pensamiento crítico, que ayuda a la transformación, al bienestar común y sí me gustaría poder ampliar y fidelizar las distintas comunidades que nos visitan y generar relaciones a mediano plazo, y no dejarlo solo en una experiencia de una jornada.
Esta dirección absorbió el área de Comunidades ¿Cómo van a trabajar ese tema?
-Es relativamente nueva esta unión entre Educación y Comunidades y si bien eso es un gran desafío, es una fortaleza el poder reunir en una misma área todo lo que significa la experiencia de las y los visitantes, de crear ambientes favorables, contenido y seguro, pero a la vez libre y creativo.
Estamos trabajando en Educación y también en Comunidades, qué es lo que significa esta dirección. En cuanto a las comunidades, está el interés de empezar a generar y mantener en el tiempo microcomunidades, en torno a los programas estratégicos, generar este acercamiento con grupos de personas vinculadas a la cultura astronómica, cultura regenerativa, cultura digital, etcétera.
Y eso es algo que queremos comenzar a trabajar con la dirección de Contenidos, y no solo nos interesa invitarlos al MIM y que tengan una experiencia, sino que también fidelizarlos.
Siento que faltan instancias donde poder generar y afianzar relaciones a mediano plano, sino que tener comunidades fidelizadas, donde tener programas permanentes y afianzar contenidos y lazos en torno a las distintas comunidades.
¿Cómo ves el modelo de la Escuela de Mediación, que es una de las grandes iniciativas que se han implementado en la dirección?
-Desde afuera era algo que me llamaba mucho la atención, veía que era un modelo muy innovador y es un referente. Me acuerdo de haberlo conversado dentro del GAM o con otros colegas, y tenía muchas ganas de conocer más el modelo. Es una propuesta innovadora, necesaria y estoy muy contenta de poder tomarla.
Me llamó la atención leer en algunos documentos antiguos, sobre el Modelo Educativo, que si bien ya no es la mirada, en algún momento el museo se pensó como un espacio complementario a la educación formal. Si bien no tengo dudas de que la visita al museo puede aportar a la escuela y a los contenidos del currículum, creo que la mirada debe ser mucho más transversal y con una perspectiva mucho más amplia del aprendizaje, que es donde apunta la propuesta de la Escuela de Mediación.
¿Cómo se apronta la dirección hacia los 25 años de este espacio cultural?
-Los 25 años son un buen momento para revisar la Escuela y para consolidarla. Lo que he conversado con el equipo es que tiene muchas necesidades y requerimientos, en el sentido de que hay un programa formativo que hay que cumplir, pero al mismo tiempo hay que practicar la mediación en un espacio que no descansa; y ese es un punto a revisar y ordenar no solo de forma interna, sino que también con la colaboración de las otras áreas del museo.
Y a mí me gustaría darle una mirada de entender la mediación como una práctica dinámica, pero sobre todo como un gesto político que abre espacios para la generación de nuevos puntos de vista.
A partir de experiencias anteriores es un buen momento para robustecer el programa formativo que estamos revisando; y abrirlo a nuevas colaboraciones, ya sea internas, pero también externas.