Andrea Pérez de Castro: “Las niñeces son ciudadanos y ciudadanas para los cuales hay que trabajar”

Este domingo 11 de agosto se celebra el Día de la Niñez, por lo que quisimos visibilizar la importancia de que cada niña o niño pueda aprender y disfrutar de la cultura. Conversamos con Andrea Pérez de Castro, directora del FAMFEST (organización que fue invitada por el Ministerio de las Culturas, las Artes y el Patrimonio para celebrar a las infancias en el MIM este domingo), para conocer cuál es la visión que ayudó a conformar este espacio cultural para infancias, uno de los más importantes de Latinoamérica.

Viernes 9 de agosto de 2024.- Desde su creación, el Museo Interactivo Mirador ha sido un espacio en el que niñas, niños jóvenes y adultos han logrado conectar con las ciencias, el arte y la cultura. A través de cada una de las experiencias que este lugar ha ofrecido, personas de distintas edades han logrado descubrir diversos mundos, maravillarse con la naturaleza y con la tecnología y hacer florecer ideas que en el futuro podrían abrir nuevos caminos.

En la actualidad, como Centro Interactivo de los Conocimientos, espacio que alberga al MIM pero también al Museo Interactivo de Astronomía y el Bosque Adriana Hoffman, este sigue siendo el foco que nos motiva a seguir trabajando y buscando nuevas experiencias para nutrir el aprendizaje y el desarrollo integral de todas y todos nuestros visitantes.

Por esto, en el mes de agosto, hemos ofrecido una programación pensada especialmente para uno de los grupos que más nos visitan: las infancias. Con esta campaña buscamos contribuir en la promoción y protección de los derechos fundamentales de los niños y niñas durante el mes en que se celebra a las infancias.

En Chile, el día de las Infancias se celebra en agosto porque en este mes, durante el año 1990, se ratificó a nivel nacional el acuerdo de la Asamblea General de la Organización de Naciones Unidas que reconoce a niños y niñas como sujetos de derechos, obligando a los estados a protegerlos y respetarlos.

Con este tratado se establecieron cuatro principios fundamentales: la no discriminación, el interés superior del niño, su supervivencia, desarrollo y protección, así como su participación en decisiones que les afecten. Gracias a eso, la forma en que se consideraba socialmente a los niños y niñas cambió y se les comenzó a reconocer como seres humanos con una identidad y titulares de sus propios derechos.

Durante el año 2023, del total de 368,047 visitantes, el 26% correspondió solamente a niñas y niños. Sus intereses y necesidades le dan forma a gran parte de nuestra labor y nos orientan al momento de pensar en cuáles son los objetivos que queremos alcanzar en nuestro rol como espacio de cultura, docencia e innovación en Chile.

Por eso, además de invitarles a conocer, defender y ejercer sus derechos, expresando sus opiniones y disfrutando del contacto con la naturaleza y los conocimientos que ofrece este espacio icónico para las infancias y las familias, queremos participar de las conversaciones que deben tenerse alrededor de estas temáticas. A raíz de esto hemos entrevistado a Andrea Pérez de Castro, directora de programación de Teatro MORI y directora ejecutiva del Festival Internacional de Teatro Familiar, FAMFEST, que este año realiza su decimoséptima edición.

A lo largo de estos años, este festival ha sido un espacio en el que la magia del teatro ha permitido a niñas y niños y sus familias conectar con las emociones y la imaginación, además de ofrecer una programación que permite el encuentro de la creatividad con la educación de una manera accesible y divertida.

Entre los derechos de las infancias se establece el derecho al descanso, a relajarse, a jugar y a participar en actividades culturales y creativas y este ha sido el principio que ha inspirado y conformado el trabajo que realizan en FAMFEST.

“A través de las artes escénicas, los pequeños tienen la oportunidad de ver reflejadas sus propias experiencias, así como las de otras culturas y formas de vida, lo que les permite expandir su visión del mundo”, escribe Andrea Pérez de Castro en la página web de este festival. Tras todo esto, surge la pregunta ¿por qué acceder al teatro y otros espacios culturales es tan importante para las niñeces?

"Las niñeces son la base de la sociedad. Son así de importantes como son los adultos, el ser humano en general. Y hay que pensar en ello de la misma manera que tú piensas en una programación para adultos o para jóvenes o para adultos mayores. Las niñeces ocupan un espacio en la sociedad fundamental para que éstas sigan continuando".

Como directora del Festival Internacional de Teatro Familiar FAMFEST, ¿podría contarnos un poco sobre cómo se creó este espacio? ¿Cómo reconocieron que existía la necesidad de tener un espacio para teatro infantil y familiar?

Bueno, lo que pasa es que la creación artística para audiencias jóvenes existe hace muchos años. Lo que hicimos desde los inicios de Teatro MORI en el 2005 es recogerlo dentro de nuestra programación artística. No es que hayamos tenido una epifanía, había gente que tuvo estas epifanías mucho antes que nosotros, lo que hicimos nosotros a partir del 2007 fue armar un festival, el FAMFEST, en vacaciones de invierno para apuntar a un nicho de niñeces que estaban en vacaciones y para quienes era importante generar cultura de calidad a través de las artes. Y eso duró muchos años.

Después nos internacionalizamos en el año 2011 y empezamos a generar un festival ya con programación nacional e internacional más desplegado por la Región Metropolitana. Y así hemos ido creciendo, hemos hecho giras por Chile, aunque como bien saben, esto depende de los fondos y los recursos que tengamos para poder implementar ese tipo de acciones.

A partir de la pandemia y la post pandemia el festival cambió de fecha. Primero era en octubre, porque comenzamos con las campañas escolares porque para nosotros era muy importante llegar a toda la audiencia y a través de las escuelas y los colegios era un espacio fundamental que abordar. A partir del año pasado lo hacemos en agosto, en el mes de las Infancias, donde tenemos un fuerte foco en la campaña escolar y en la accesibilidad, que se traduce en funciones con interpretación en lengua de señas chilena, audiodescriptivas y funciones distendidas. En resumen, somos un festival que trata de llegar a la mayor cantidad de audiencia infanto-juvenil posible.

 

En esa misma línea, ¿cuál es la importancia de considerar los intereses y necesidades de las infancias al momento de crear y gestionar espacios culturales? ¿Por qué estos espacios son tan necesarios en nuestras sociedades?

Para serte súper honesta y es para no es que haya una demanda de las niñeces… a algunos les genera la necesidad cuando les puedes mostrar que esto existe. Es como cuando tú ves un monito animado nuevo, tú no sabías que ese monito animado antes existía, tú no sabías si lo querías ver o no. Es lo mismo que el teatro. Y lo importante es que tener tantos años de trayectoria y creciendo en audiencia, esas niñeces se han dado cuenta, a través de los adultos que los acompañan, que hay un espacio de diversión creativo, cognitivo, de aprendizaje, lúdico, que existe en el teatro, que es una experiencia distinta a lo que puede haber en el cine o en la televisión o incluso en las mismas plataformas digitales.

Entonces se ha transformado en un espacio muy importante para las niñeces, en el cual también apuntamos al público adulto para que se motive y lleve a las niñeces a ver teatro de calidad y tenemos un muy buen resultado. nosotros desde Teatro MORI programamos teatro familiar todo el año y después de la pandemia hemos tenido una convocatoria de público enorme porque también son de los pocos espacios que están en contacto presencial y salimos de las pantallas. Y por eso también se transforma en una necesidad de poder compartir con el público con el cual te encuentras más a través del espectáculo en vivo.

 

En general en algunos espacios culturales no se toman en cuenta a las infancias para que puedan interesarse y participar de manera activa. De acuerdo a su experiencia trabajando en estos espacios ¿el adultocentrismo en la cultura afecta al acceso que tienen las niñas y los niños a este tipo de instancias?

No sé si tengo una respuesta para eso. Yo creo que el primer espacio o necesidad que se puede generar es la necesidad de descubrir el mundo, de conocer expresiones nuevas, pero no te podría señalar que existe esta necesidad en las niñeces para hacer lo que nosotros hacemos. Lo que nosotros tenemos es un impulso y tenemos constancia de que ese impulso se ve retribuido después de la función de teatro. Es complejo señalar que existe una falencia en tal ámbito y que el teatro llena esa falencia.

Sí siempre todos los seres humanos y todos los espacios tenemos ciertas falencias en algunos aspectos, pero no sabemos que las tenemos hasta que encontramos ese espacio. Cuando se produce el match entre el espectáculo y los niños, niñas y adultos, la experiencia es inolvidable y eso genera que esas mismas niñeces quieran volver a vivir esa experiencia con otros espectáculos y lo mismo pasa con los adultos.

A eso apuntamos y por eso tenemos una curatoría muy cuidada para que esa experiencia única que se vive a través del teatro sea una muy buena y esos niños tengan un disfrute integral que les produzca el deseo de volver, que cuando los inviten ellos digan “sí, lo conozco, quiero ir, mi experiencia fue muy buena”.

A veces uno tiene que pensar desde la misma experiencia propia, yo siempre me acuerdo de mis primeras experiencias teatrales. Hay obras que te marcan y esa es la maravilla del en vivo además, que es un espacio único e irrepetible que produce una comunión entre los artistas. Yo lo llamo el rito teatral, es maravilloso y con las niñeces más aún porque tienen una capacidad de expresión dentro del espacio artístico que es muy espontánea y satisfactoria tanto para ellas como para los artistas.

 

¿En Chile se trata a la cultura para infancias con urgencia o está considerada dentro de las políticas públicas normalmente?

No, ahí es donde tenemos la falla y por eso es importante. Se genera la necesidad cuando tú generas los espacios para que eso exista. Entonces ahí se abre la posibilidad de que sea demandado por los públicos. Y eso depende mucho de que esos espacios estén abiertos, asequibles, que tengan buena difusión, para que se entienda que el ser humano tiene muchas dimensiones, que no solamente puede ir al mall. Porque el mall hace una gran campaña y le genera la necesidad a la gente de ir a comprar. Entonces nosotros tenemos que hacer grandes campañas comunicacionales para que la gente sienta que ir a disfrutar del arte, la cultura a través de los museos, las galerías, los teatros, el cine, es tan importante o incluso más que comprar algún objeto.

Finalmente. el comunicar esto, decir “aquí va a pasar algo importante en tu vida”, es tan importante. Por eso hay que vender la experiencia, hay que sensibilizar a través de la experiencia. a querer volver. En el fondo es una inversión que no es un tangible, no estás comprando una taza de café o una libreta, es un intangible que es una experiencia que puede causarte cosas mejores en tu vida que algunas cosas tangibles.

 

¿Es posible adaptar un espacio pensado para adultos para incluir a un público más infantil?

La idea no es que tú tengas que adaptar algo para poder atraer a los niños, tú tienes que trabajar con proyectos pensados para las niñeces porque a veces se traiciona eso; entonces tratas de adaptar algo que es para adultos, para cautivar niños o viceversa y perjudicas el proyecto artístico. No debes tener ese foco y decir “tengo una obra de adulto, pero podría ser para niños también si le modifico algo”. Los trabajos tienen que nacer y desarrollarse para ese público que se pensó. A nosotros nos interesa que el trabajo artístico esté pensado para niños, a veces segmentado por edades, desde su narrativa, desde su puesta en escena, desde su diseño, etcétera.

 

Relacionado a lo anterior, ¿hacia dónde debería dirigirse cualquier espacio que busque como público a las infancias? ¿Cuál debería ser su foco y en qué deberían trabajar para que funcione?

En que lo que programen ahí lo hagan con artistas que conocen a las infancias y que trabajan para las infancias. Ese debería ser el camino. A mí me llegan proyectos que dicen que son para niños, y tú lees el proyecto o el video y te das cuenta inmediatamente que no lo es.

Entonces, la persona que haga la curatoría en esos espacios tiene que tener la especialidad y tiene que tener ser curadora de trabajo para audiencias jóvenes y por rangos etarios y conocer ese público porque a veces pasa que artistas creen que su trabajo puede ser para cualquier tipo de público para todo público, y no es así.

También hay público que geográficamente es más diverso también, entonces hay que conocer tu espacio, dónde estás ubicado y a quiénes quieres convocar, y si quieres ampliar el rango etario saber que hay otros intereses, otras motivaciones, que los curadores de esos espacios deben conocer, hacer encuestas, un levantamiento demográfico del lugar. Hay lugares donde las niñeces son más escasas que en otros, el centro de la capital es distinto a la periferia por el tipo de edificación, el tipo de gente que vive ahí.

Puedes hacer una programación, pero no va a llegar nadie de tu barrio porque no hiciste un estudio de quienes vivían cerca tuyo y cuál era tu público y conocerlo. A partir de un trabajo profesional, los curadores se deben ir especializando en ese ámbito.

 

Para concluir, en su opinión, ¿cuál es el aporte que niñas y niños hacen a la sociedad y por qué es tan importante integrarlo dentro del quehacer cultural y social?

Las niñeces son la base de la sociedad. Son así de importantes como son los adultos, el ser humano en general. Y hay que pensar en ello de la misma manera que tú piensas en una programación para adultos o para jóvenes o para adultos mayores. Las niñeces ocupan un espacio en la sociedad fundamental para que éstas sigan continuando. Son tan importantes como el adulto y hay que trabajar profesionalmente pensando en ellas e integrándolas como un actor más dentro de la base que significan las sociedades.

Entonces, si tú no tienes un trabajo pensado para ello estás dejando de lado una audiencia muy importante de las sociedades. Entonces nosotros creemos firmemente que son ciudadanos como todos y todas. Las niñeces son ciudadanos y ciudadanas más para los cuales hay que trabajar.

En el fondo, uno pone más en valor el concepto de niñez, no hacemos un festival para adultos porque ya los adultos tienen ganado el espacio. Esto es lo mismo que cuando hablamos de temáticas feministas. En 200 años, ojalá, no tengamos que hablar de temáticas feministas porque ya existen, porque por defecto se hacen, pero hay que hacer la diferenciación para ponerlas en valor. Por eso nosotros hablamos de temáticas para las niñeces, un proyecto para las niñeces, un festival para las niñeces, una programación para las niñeces, porque tenemos que entender que son parte de la comunidad, tan importante como otros que ya se ganaron ese espacio.